
Como el parcial va a ocupar dos aulas, hemos optado por el método más simple para distribuir a los alumnos. Pasamos a resumir el protocolo: escribimos en un montón de papelitos los números de libreta universitaria de todos los inscriptos, metimos los papelitos en una bolsa de terciopelo negro y solicitamos el auxilio de un niño más allá de toda sospecha.
Le pedimos al niño que sacara al azar 102 papelitos, correspondientes a los alumnos que rinden en el aula 6. Amparados por la identidad

dimos por válido, no sin algunos recelos (en cuanto a la validez de la fórmula anterior, a la imparcialidad del niño y al concepto de azar en general), que los restantes papelitos de la bolsa debían corresponder a los alumnos que rinden en el aula 3.
Como el niño ya estaba pago por las siguientes dos horas, luego de darle un café fuerte, sin dejarnos intimidar por su actitud indócil, le exigimos por favor que pasara en limpio en dos archivos .txt el resultado de estas loterías.
Un alumno X no pudo ser identificado por su libreta; su nombre aparece publicado para toda la eternidad en letras de molde en uno de los archivos.
[Aquí] está la lista de libretas de los alumnos que rinden en el aula 6.
[Aquí], la lista de los que rinden en el aula 3.
Las asignaciones son definitivas, intransferibles y ajenas a cualquier acto de comercio, salvo que sea muy tentador (ofertas por privado).

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